Soy Daniel Ulibarri

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Me conozco muy bien pero NO SÉ realmente quién soy ni cómo presentarme…

Si de manera contemplativamente profunda, o superficialmente desechable.

No soy dispensable pero soy TAN irresponsable.

Tengo fama de inestable.

Pero en este país, la fama es de todos y de nadie.

Yo sí soy alguien. Yo no sigo ni lidero, yo observo y documento.

Es cierto, puedo ser un gran cabrón; pero puedo ser el más interesante del montón: cual queso bien añejo, que divide a la población: sensación o bien pateón.

Sé muchas cosas, pero me destaco por ignorar todas las otras… y NO son pocas.

Aún y cuando creo que me la tengo medida, sé en el fondo que las ideas se me escapan a otra galaxia; que puedo ser pura paja…

Entonces la cosa se pone enredada…

Y para decir la verdad y dejar la cosa clara:

¿Quién soy YO para decir y definirme con palabras?

¡No sabría por dónde empezar a decribir esta ensalada!

Si les sirvo la real o la aderezo como me dé la gana…

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Entonces me pregunto:

¿Soy el buen maestro o el alumno promedio?

¿Me define lo que que siento y pienso?, o ¿mis indiscreciones y secretos?

¿Soy lo malo o lo bueno? ¿Soy un gran payaso o vengo vengo vengo violento?

¿Me persigue el pasado o persigo yo mis sueños?

¿Son mutuamente exclusivos? ¿Acaso son opuestos?

¿Soy el hombre sensible y presentable, o ese terremoto trágico e inestable?

¿Soy lo que la gente percibe… o lo que yo pienso que reciben?

No sé. Me importa bastante poco… o, ¿será mentira para jugar de loco?

Y a eso voy: a contemplar la cosa….

De lo que soy, he sido, lo que me ha faltado, lo que he incuplido. De lo que puedo ver, lo que he querido y escogido ser.

Las oportunidades me han sobrado. Para esto, para aquello… para lo bueno, lo malo, lo feo.

No soy víctima ni victimario.

Hoy decido estar vivo y mañana permanecer tumbado.

De pie o acostado, tengo el tatuaje de la incertidumbre bien plasmado.

Soy polos opuestos, el que no mide sus gestos. El que no piensa en las consecuencias, el de la consciencia de inconveniencias.

Soy pasión y malacrianza, pesimismo y esperanza.

Me monto y me bajo de la balanza… porque a veces tengo miedo, a veces sobran las agallas.

Soy quien pierde o gana; soy el todo y soy la nada.

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¿Entonces? ¿Qué pasa?

Que no soy consola programada, ni marioneta de porcelana.

Soy un tipo que razona y se obsesiona; un animal quieto, un huracán salvaje.

Soy auténtico y creativo. Soy intenso y destructivo. Soy un irrestible desastre .

He sido un mediocre estudiante. He sido un profesional brillante.

Soy depresivo, pero no estoy medicado. No después de 20 años, cuando la historia no ha cambiado.

Hice tésis en llanto y doctorado en carcajadas. Hoy me especializo en no sentir absolutamente nada.

Soy drogadicto. Todo lo he probado. Y me ha gustado.

La mitad del tiempo dopado… por años.

Y cómo lo he intentado… digo, mantenerme bien portado.

Cuánto he fallado.

12658021_10153421609720679_4074474710124605516_oMe gusta escribir.

Me gusta observar.

Me gusta la gente que se sale de la norma, quienes cuestionan la cosa.

Soy radar para las mentes diferentes. Repelente para los que siguen la corriente.

Estadísticamente no calzo en la norma. Soy “insulto” a la moral y muy poco me importa.

No creo en Dios, ni en la Biblia.

Ni en Buda, ni en Mahoma.

Lo juro por la Trevi y Madonna.

Detesto los hospitales y aeropuertos, a las iglesias que le mienten a sus adeptos,

Me parece miserable la incultura, el futbol, la nutrición y el gimnasio.

Me valen verga las modas pasajeras, los autos de carreras; las personas lentas y pendejas.

No me interesan los vegetarianos ni comprendo a los veganos.

No tolero a los tostados que se dicen elevados; ni creo en los que se sienten iluminados. Esos son los más apagados.

No soporto al intelectual de izquierda.

Detesto la nobleza y al fundamentalista de la derecha.

Miro hacia atrás o hacia el frente.

Me caga lo superficial y los molotes de gente.

No entiendo a los que se definen por lo que escuchan y cómo visten, por la dieta y el ejercicio, por su lista de libros y falsos ecos de existencialismo.

Me reconozco exigente. Intolerante, impaciente. No siempre ni a veces.

Pero estoy dispuesto con consider la paciencia…

Cuestionar mis creencias sin tanta resistencia.

Porque sí complejo, pero no acomplejado.

Y lo reconozco: soy un tipo bastante peculiar y extraño.

Soy humilde, ¡de veras! Aunque soy más alta que media. La clase es pura mierda.

Es el amor de mis padres mi riqueza en esta tierra.

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NO estoy bien formado, pero soy educado.

Soy simple y complicado.

Soy muy inteligente y sumamente frustrado.

Soy bien pequeño, pero estoy bien dotado.

Soy sencillo, pero estigmatizado:

Soy medio maricón, con alta cuota de varón.

No tengo preferencia, ni busco estereotipos.

Tengo seca la canoa y los huevos no me estorban.

Soy el mismo jodido cuando estoy derecho y cuando voy torcido, cuando me despierto y cuando estoy dormido.

No me escondo, ni me ando anunciando. Pero aquí sí lo canto…

¡Me acuesto con ambos!

No al mismo tiempo. No es mi estilo.

Con ella, con él… La esencia no está en vaginas o penes, ni en cuántos hoyos tienen. El placer es conocer el roce de la piel.

Conozco la intimidad, en todos los sentidos. Mi sexualidad yo ni la borro ni la escribo.

No hay negro, ni blanco…

A veces me vengo, otras no tanto…

La verdad sea escrita, no tengo sexo desde nace un año… y contando.

Pero me masturbo muy a gusto a cada rato.

Soy curioso, ingenioso, irreverente y jocoso.

Soy irresponsable, morboso, impertinente y tramposo.

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Le bailo reggaetón y le canto desde plancha hasta el más cool del britpop.

Meneo el culo como pocos, pero mi canto es para sordos.

Sueños locos y frustrados… De esos tengo varios.

No me interesa protocolo y me vale la etiqueta; las marcas, la ropa ni las tiendas.

Yo tengo mi estilo: audacia en la cabeza y mis ideas, no en lo que falte o tenga.

Cuando salpico, empapo… Espléndida convivencia. No conozco la vergüenza.

Pero admito, soy un desastre, aunque fui un profesional “brillante”. El reconocimiento no me me llevó a ninguna parte.

Mi ego fue espeluznante; quemé muchos puentes; lastimé a mi gente, traicioné mis códigos y no luché por mis derechos.

Al final, todo era miedo. Ahí está añejo en mi espejo.

Y la lucha es eterna… A veces ni mi mente piensa.

Soy un narrador extraordinario y de experiencia, aunque no el más confiable ni fan de la modestia.

Tengo empatía de santo y espuela de diablo.

Vengo lento en mi propia ruta y soy complaciente como la mejor de las putas.

Por eso, aunque me cuesta vivir en este mundo, la gente no deja de fascinarme nunca.

Para bien y para mal… Nadie es exactamente igual.

Porque somos producto de diversas experiencias y nos vemos de distintas maneras.

Yo me siento guapo, yo me siento feo.

Me torturo con recuerdos sumamente dolorosos y sueño con momentos extraordinarios y hermosos.

A veces me siento acompañado.

La mayoría del tiempo, estoy abandonado.

No termino de aprender.

Y no está mal no estar bien…

Admitir lo que no sé.

Entonces, ante la duda… hay una despejada por fortuna…

¿Quien demonios soy?

Soy una maldita bendición;

un rayo de luz,

algo nuevo bajo el sol.

El placer y el dolor…

Así es, perr@s,

Soy Daniel Ulibarri…

punto y com.

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