¿De quién es lo que no es de nadie?

24862137_10155272592750679_7434606442405955306_n

Si me preguntan de quién es la piedra que acabo de patear en la playa diré que fue mía en ese mismo instante y que ahora, por suerte, le pertenece a otro pinta, luego al siguiente y finalmente a todos los demás.

Porque todos los pintas son el mismo. Aunque yo no me parezco a nadie, modestia aparte.

Algo así sucede con la vida de los demás, que nos pertenece cuando nos conviene o, peor aún, cuando creemos que debe ser de nosotros y de nadie más, para que la nuestra finalmente signifique algo.

Pero no fue de filosofía ni de urbanismo, y mucho menos de política que vengo a exponer aquí.

Esto lo digo porque acabo de patear una piedra sin dueño en el parque del lado.

Hay palabras, hay discursos, capaces de incendiar. No pertenecen a nadie.

Hay muchas formas de resistir. Paralizar a un país entero, para que no pertenezca a nadie.

Vaciar oficinas, casas, escuelas… donde no pertenece nadie.

Dejarlo todo y salir a protestar por la libertad que nos pertenece a todos y pronto pertenecerá a nadie.