El basurero de las ideas

BASURAA

Los ticos corrientes, o las gente de cualquier país, tiene gran cantidad de miedos.

Tal vez temen que los inmigrantes, o las personas que perciben como inferiores, los ataquen o nos roben.

Temen que alguien viole a sus hijos. Un homosexual, probablemente…

Temen a los desastres naturales; tornados, terremotos e inundaciones.

Temen a los políticos corruptos. Pero claramente no saben identificarlos

Temen a las grandes compañías, que básicamente hacen con nosotros lo que les da la gana… incluso, darnos trabajo.

El tico promedio no es brillante. Y aún así, sea un gran académico de izquierda o derecha, bien formado (no necesariamente educado), leído (no precisamente instruido), iletrado, maleante, presidiario… todos nos convertimos en agitados políticos ante quién tiene la culpa, quién carece moral y cómo el país se terminará de ir a la mierda.

Muchos aseguran saber cuál es el mensaje real que se esconde tras los carteles publicitarios. A la mayoría no les importa. Creo que viven más tranquilos los últimos.

Casarse y reproducirse. Luego morirse. Y se perpetúan las insatisfacciones, las violaciones: literales y judiciales.

Muchas minorías no conocen otra cosa.

¿Pero no se supone que vivimos en una sociedad postideológica?

Que la autoridad social no nos dirige como sujetos que deben cumplir sus deberes y sacrificarse, ¿sino como sujetos de los placeres?

Hay quienes dicen ver la dictadura oculta bajo la democracia y el orden invisible que alimenta su apariencia de libertad…

La ideología no sólo no se nos impone. La ideología es una relación espontánea con el mundo social, cómo percibimos cada significado, etc.

De algún modo, disfrutamos de nuestra ideología… No importa cuán torcida.

No me refiero a los “valores” que nos enseñaron en la escuela, ni a las reglas que decidimos escupirnos por el culo cuando vimos cuánto apestaban. No.

La ideología. Ese es pedo de cada quién… sea que viva en las Torres más altas de Escazú o en el tierrero más primitivo de los barrios del sur. TODOS comemos de la basura.

El nombre de este basurero es, de nuevo, IDEOLOGÍA.

Su fuerza material nos impide ver lo que estamos comiendo: esclavizados por una realidad que no vemos ni digerimos, la tragedia del dilema es que cuando “escapamos” a nuestros sueños, soñamos con más ideología…

Los que teorizan sobre conspiraciones no hacen más que multiplicar la ideología… la de la paranoia, la de ellos tienen porque yo no, la de todos me ven porque mi verga es enorme. Da igual.

La ideología no sólo NO se nos impone. Nos arrimamos a ella, ahí en el basurero.

La ideología es una relación espontánea con el mundo social, cómo percibimos cada significado y lo mucho que nos apesta. Y aún así, de algún modo, disfrutamos de nuestra ideología…

Porque todos podemos ser hermosos de vez en cuando… cuando no estamos consumidos en nuestra propia basura.

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