Mi funeral

Antes que nada, les aclaro que esto no es una nota de suicidio ni me diagnosticaron una enfermedad mortal, simplemente estoy tomando previsiones por si a la muerte se le ocurre encontrarme antes de lo previsto.

Igual yo estoy haciendo a penas lo posible para que no me atrape.

Más bien esto es una lista de deseos para que mi funeral no sólo sea inolvidable sino divertido.

Como primer punto de esta lista quiero hablarles del lugar, definitivamente tiene que ser en el Teatro Nacional, porque: ¡draaama!

He escogido el Teatro Nacional porque es un escenario que siempre quise pisar y vivir, pero no se me ocurre mejor manera de despedirme del sueño que en ataúd; tieso y a punto de podrir.

En cuanto al costo de alquiler del recinto no será problema, bueno por lo menos no será el mío porque estaré muerto.

Para la ambientación me gustaría que se divida el teatro en varias zonas, para que los asistentes puedan escoger entre múltiples opciones de diversión.

Por ejemplo, quisiera un área dispuesta con colchones inflables y máquinas de videojuegos, también una zona de comida donde se presenten las ofertas culinarias de mis dos países: Costa Rica y Cuba. De feria, uno que otro plato vasco.

Los platos que quiero que ofrezcan que los escojan los que se lleguen. Son ellos quienes tendrán que aturugarse esa comida.

Otras de las zonas que debe instalarse si o si, es la de baile. Pueden colocar cualquier tipo de música, desde Hanson hasta Manson, por crecer en los noventa y desde las Spice Girls hasta las Indigo Girls… por aquello de mis sensibilidades LGBTIQ.

Incluso, si colocan reguetón en mi funeral es posible que resucite para perrear una última vez como buen juega de rasta.

Finalmente, en la parte donde coloquen mi féretro debe celebrarse no una misa sino un Open Mic (micrófono abierto para quien no maneje la jerga “standupera”).

Lo imagino como un “Daniel y las Estrellas fugaces”, donde talentos que se apagaron a velocidad récord de todas partes prueben material.

Si la rutina es mala propongo que en una pantalla gigante se lea “Daniel se quiere suicidar… otra vez”, pero si por el contrario el material es bueno, entonces que se lea en la pantalla “Daniel está muerto… de la envidia”.

Para cerrar con broche de oro me gustaría se presente mi mujer favorita (aparte de mi madre): la insólita, increíble e inverosímil Gloria Trevi (cuya presencia no es negociable), puesto a nada ni a nadie le dediqué más amor y tiempo en mi puta vida. #porsupelosuelto #dondehaypelohayalegría #lapalabradegloria #todalagloriaagloria

En cuanto a mis restos, originalmente había pensado en que fueran cremados y lanzarlos al Río Virilla, pero prefiero que donen los pocos órganos que sirvan y el resto, ya cenizas, inhalado por los presentes.

En cuanto al epitafio sobre mi tumba, quiero algo sencillo: puede ser una placa de oro o platino que diga: HA MUERTO DANIEL, ¡BIPOLAR, GENIAL Y BISEXUAL! (cita que le robó a Truman Capote).

Igual tienen tiempo de planificarlo, pues en lo que a mí respecta no pienso morir, por lo menos no todavía.

Suyo de ustedes tanto en el más allá como en el más acá,

Daniel Ulibarri